{"id":37,"date":"2014-05-12T08:49:13","date_gmt":"2014-05-12T08:49:13","guid":{"rendered":"http:\/\/vicentepuchol.com\/blog\/?p=37"},"modified":"2016-01-12T20:57:47","modified_gmt":"2016-01-12T20:57:47","slug":"leonardo-da-vinci-obstinado-rigor","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vicentepuchol.com\/blog\/?p=37","title":{"rendered":"\u00abLeonardo da Vinci: obstinado rigor\u00bb de Teresa Garb\u00ed"},"content":{"rendered":"<p>EL <i>Leonardo de Teresa Garb\u00ed <\/i>est\u00e1 escrito en una prosa susurrante, como si el lector so\u00f1ara lo que lee. Es una prosa revestida de m\u00faltiples matices que reflejan la diversidad de la naturaleza.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-42\" src=\"http:\/\/vicentepuchol.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/leonardo-garbi2.jpg\" alt=\"leonardo-garbi2\" width=\"650\" height=\"587\" srcset=\"http:\/\/vicentepuchol.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/leonardo-garbi2.jpg 650w, http:\/\/vicentepuchol.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/leonardo-garbi2-300x270.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px\" \/><\/p>\n<p>En su Leonardo, Teresa trae a este mundo su esp\u00edritu, que vivi\u00f3 el momento m\u00e1s espl\u00e9ndido del Renacimiento. Vino a encarnarse en un robusto campesino de La Toscana, que durante la infancia y la adolescencia, camin\u00f3 por una naturaleza florecida en una diversidad de colores, perfiles, aromas, aguas, aires, r\u00edos, monta\u00f1as, praderas, que el joven esp\u00edritu de Leonardo absorbi\u00f3 deslumbrado en su alma, y penetr\u00f3 en su interior, en su misteriosa urdimbre, desplegada como un inmenso tapiz. Llegado a la \u00e9poca adulta, el para\u00edso que hab\u00eda deslumbrado sus ojos, le tent\u00f3 a concertarse con \u00e9l, y a entregar a la humanidad la belleza creada por su propio esp\u00edritu. Son d\u00edas de gloria, en que vivir era gozar de la belleza y crearla.<\/p>\n<p>Pero en la naturaleza estaba el mundo sombr\u00edo de los hombres que no eran como \u00e9l, ni ten\u00edan la capacidad de admirarse y contentarse con la naturaleza, sino de construir imperios, cada vez m\u00e1s amplios, que se impusieran a otros. La Italia del <i>Quattrocento <\/i>estaba dividida en multitud de peque\u00f1os reinos que compet\u00edan entre s\u00ed, doblemente: en belleza \u2014inaudito en la historia\u2014 y en el dominio de unos sobre otros. Leonardo vio en el rostro de C\u00e9sar Borja las dos caras de la vida, pero por una inexplicable desgracia, abatida sobre \u00e9l, de artista de todas las artes, devino en un <i>ingeniero militar<\/i> al servicio de los duques de Mil\u00e1n: los Sforza, construyendo para ellos los ingenios m\u00e1s variados destinados a la guerra, la m\u00e1s cruel de las acciones humanas. La prosa de Teresa<i> <\/i>Garb\u00ed se detiene respetuosamente en el sufrimiento de su ca\u00edda, semejante a la de un \u00e1ngel del cielo en un demonio de la invenci\u00f3n. Teresa Garb\u00ed nos refiere el <i>dolor de vivir<\/i> de Leonardo, cuya profundidad es inimaginable, porque ella lo silencia, protegiendo maternalmente su dolor. Y ahora, comprendemos la complexi\u00f3n maternal de su prosa. Teresa no solo nos hace so\u00f1ar lo que escribe sino que nos envuelve en un manto protector, como la b\u00f3veda azul que rodea y protege el planeta donde viven los hombres.<\/p>\n<p>Asumida la vida, en sus dos vertientes: la paradis\u00edaca de la belleza y el arte, y la cainita de la guerra y del dominio de los hombres entre s\u00ed, Teresa abre su narraci\u00f3n a la tr\u00e1gica transformaci\u00f3n de la vida: de amor y fraternidad, en odio y ego\u00edsmo. Leonardo carga, como un nazareno, con el martirio de la belleza doblegada por la crueldad. Pero en esta incertidumbre del vivir, Leonardo encuentra espacios donde su talento, desplegado en los ingenios militares, escudri\u00f1a el interior de la naturaleza y penetra en ella de manera hasta entonces desconocida, identific\u00e1ndose con las ondas, las voces, los aires que subyacen en la vida natural de los hombres y descubre esa <i>sfumata, <\/i>que constituye la mayor originalidad de su arte, y da pie a sus obras m\u00e1s gloriosas: la fusi\u00f3n, no solo de la luz y la oscuridad, sino de todas las fuerzas de la vida.<\/p>\n<p>Teresa Garb\u00ed, con su prosa enso\u00f1ada, nos muestra el<i> <\/i>esp\u00edritu de Leonardo, con una visi\u00f3n grandiosa. Se puede decir que en la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica del hombre, se ha llegado a una cima, a partir de la cual, se divisa una esperanza incre\u00edble. Pero Leonardo no es una meta sino un horizonte, ante el que la filosof\u00eda seguir\u00e1 especulando sobre la posibilidad de transcenderlo.<\/p>\n<p>Vicente Puchol<br \/>\nValencia, mayo de 2014<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL Leonardo de Teresa Garb\u00ed est\u00e1 escrito en una prosa susurrante, como si el lector so\u00f1ara lo que lee. Es una prosa revestida de m\u00faltiples matices que reflejan la diversidad de la naturaleza. En su Leonardo, Teresa trae a este mundo su esp\u00edritu, que vivi\u00f3 el momento m\u00e1s espl\u00e9ndido del Renacimiento. 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