Escritor español

Valencia 1932 | Madrid 2026

Le tocó vivir durante la dictadura franquista y optó por una posición en la sociedad que le liberase de todas las servidumbres posibles. Para ello tuvo que bregar durante muchos años por una carrera, la de notario, que en España otorgaba una autonomía total, cumpliendo y haciendo cumplir la legalidad.

El ejercicio de su profesión representó también para él un observatorio privilegiado para conocer en profundidad los conflictos de intereses de los seres humanos y el contexto legal en que se enmarcan. Fiel a su vocación de escritor aprovechó su margen independiente en leer sin tasa y, tardíamente, cuando menos se lo esperaba se abrieron las esclusas, y toda la energía acumulada se desbordó en su primera novela.

Convencido de ser un escritor por sus lectores, se entregó de lleno a la creación literaria, cultivando la amistad de los grandes escritores de la época, que le hicieron el honor de su amistad y de su estimación. Así, Vicente Aleixandre, premio Nobel de Literatura, Carlos Bousoño, Claudio Rodríguez, ambos premios príncipes de Asturias, José Hierro y Francisco Brines, los dos premios Cervantes, Francisco Nieva, Alfredo Bryce Echenique y otros.

En su jubilación, había revisado sus novelas, depurándolas, facilitando su lectura, clarificando aquellos puntos más oscuros, de modo que el lector pudiera deslizarse por ellas sin ningún tropiezo. “Ciertamente este debe ser el ideal de todos los escritores”, decía, “pero no sé ni siquiera si yo mismo he dado en la diana, limpiamente”.

Cultivó la amistad de los grandes escritores de su época