Vicente Puchol
Vicente Puchol
Me tocó vivir durante la dictadura franquista y opté por una posición en la sociedad que me liberase de todas las servidumbres posibles. Para ello tuve que bregar durante muchos años por una carrera, la de notario, que en mi país otorgaba una autonomía total, cumpliendo y haciendo cumplir la legalidad.

 

El ejercicio de mi profesión representó también para mí un observatorio privilegiado para conocer en profundidad los conflictos de intereses de los seres humanos y el contexto legal en que se enmarcan. Fiel a mi vocación de escritor aproveché mi margen independiente en leer sin tasa y, tardíamente, cuando menos me lo esperaba se abrieron las esclusas, y toda la energía acumulada se desbordó en mi primera novela.

 

Convencido de ser un escritor por mis lectores, me entregué de lleno a la creación literaria, cultivando la amistad de los grandes escritores de la época, que me hicieron el honor de su amistad y de su estimación. Así, Vicente Aleixandre, premio Nobel de Literatura, Carlos Bousoño, Claudio Rodríguez, ambos premios príncipes de Asturias, José Hierro, premio Cervantes, Francisco Brines, Francisco Nieva, Alfredo Bryce Echenique y otros.

 

En mi jubilación, he revisado mis novelas, depurándolas, facilitando su lectura, clarificando aquellos puntos más oscuros, de modo que el lector pudiera deslizarse por ellas sin ningún tropiezo. Ciertamente este debe ser el ideal de todos los escritores, pero no sé ni siquiera si yo mismo he dado en la diana, limpiamente.